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La verdadera vida de los gladiadores romanos

Lejos de la idea que alimentó Hollywood de que la vida de un gladiador era una lucha constante por la supervivencia, los gladiadores eran tratados como atletas de élite en la antigua Roma, y muy pocas veces morían en combate. Su entrenamiento y modo de vida eran una verdadera inversión para el imperio.

Las contiendas se regían por reglas estrictas que un árbitro y su asistente hacían cumplir, por lo que estaban mucho más cerca de ser una exhibición deportiva que un reguero de sangre.

Aunque la mayoría de los luchadores eran reclutados entre los esclavos, también había ciudadanos libres que se ofrecían para los combates seducidos por la vida de confort y entrenamiento constante.

La esperanza de vida de un ciudadano romano promedio era de 27 años, y la de un gladiador no solía superar los 25. Entretanto, vivían en barrancas de entrenamiento, gozando de una alimentación especial compuesta principalmente por granos, legumbres y frutas. Se les suministraba regularmente un brebaje preparado con extractos herbales y vinagre que funcionaba como bebida energizante.

Hasta el año 200 a.C. se permitía el ingreso a la arena de mujeres gladiadoras, que en general se enfrentaban con hombres de baja estatura.

Los combates eran espectáculos masivos y muy populares. Una buena pelea podía convocar hasta 50.000 asistentes. Grafitis encontrados en la antigua Pompeya demostraron además, que los atletas eran considerados símbolos sexuales por el pueblo.

 

 

 


Fuente: BBC

Imagen: Shutterstock